No supe entonces comprender. Cometí el error de
haberla enjuiciado por sus palabras y no por sus actos. Iluminaba y
perfumaba todo mi planeta. ¡Jamás debí haberla abandonado! Debí haber
intuido su ternura detrás de sus ingenuas astucias. ¡Las flores son tan
contradictorias! Y yo… demasiado joven para saber amarla”.
He aquí mi secreto, que no puede ser más simple :
"Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos."
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has compartido con ella.-Es el tiempo que yo he compartido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los
hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes
olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú
eres responsable de tu rosa...-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió
el principito a fin de recordarlo.

